domingo, 18 de febrero de 2007

Excursión a Formigal


Acabo de disfrutar de lo que puede ofrecer el Club Social de mi empresa. Han organizado una excursión a Formigal para esquiar. Solo hay que pagar 5€ y el forfait que tengo con descuento. La empresa me paga la tarjeta del Club Solaris con la cual tengo descuentos en las estaciones de Aramón, Candanchú y Astún. Primero hay que contar lo del forfait... parecen los 12 trabajos de Asterix en la casa de los locos. El viernes por la mañana tenía ya mi tarjeta de crédito, la tarjeta del club y mi DNI. Pensaba ir a la salida del trabajo a la tienda Inter Sport Miraflores que esta al lado de mi casa, y donde venden los bonos canjeables. Bajo del autobús, llego a la tienda y me dice la tía que ya no venden forfaits para el club Solaris y que tengo que ir a la otra tienda Inter Sport de la calle General Sueiro... Un poco enfadado, voy pa alla, pilla mucho más lejos para mí, o sea, al lado del Corte Inglés. 15min después llego a la tienda y me dice la tía: tienes que volver a las 18.30, los del club están aquí solo a partir de esta hora... Bueno pues nada, vuelvo a casa... me ducho y media hora después, vuelvo a salir y voy a comprar los bonos (uno para Adrián y uno para mi).

Llego a convencer Adrián, un becario de inducción para que venga conmigo. Se anima y quedamos el sábado a las 6.35 de la mañana delante del parking donde tengo los esquís y las botas. Me cambio en el parking y nos vamos andando a la plaza Santa Engracia donde tenemos que coger el bus a las 7. Hay un abuelo que esta esperando ya con sus raquetas. A las 7 nos subimos los tres en el autobús y vamos hasta Santa Isabel para recuperar en la fábrica, los demás que se han apuntado. Creo que algo como 25 personas de la Cartuja en mayoria suben con nosotros y salimos, dirección: la montaña!! El tiempo es horroroso para esquiar: lluvia, temperatura por encima de cero. Llegando a Formigal parece que haya algo de nieve. La verdad es que la temperatura era bastante baja, un montón de nubes que escondían el sol así que la nieve no se iba a fundir. Todo el día, nevó. Canjeamos los bonos comprados en Zaragoza por los forfaits y nos vamos, los dos, abandonando todo el grupo. Las pistas estaban mejor que hace dos semanas. Pero sobre las 2 de la tarde, el colega ya no podía más: le dolía la cabeza de tanto caer y quiso parar. Para no forzarlo y que no se rompa nada, bajamos a la cafetería tomar un cafecico muy bueno.

A las 3 estábamos en el autobús cambiados y descansando. Yo hubiera esquiado hasta las 5 pero no pasa nada, volveremos la semana que viene, Adrián y yo, y con más personas!

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